sábado, 12 de abril de 2014

he looked at her like a blind man seeing the sun for the first time


Era experto en ahogar las penas en el humo de tabaco, en dejar que la nicotina se expandiera en su cerebro y que el cigarrillo se llevara todo su dolor. Solo fumaba cuando el peso de la vida se le hundía en la espalda. "Todos somos adictos a algo que se lleva lejos el dolor" decía cada vez que le preguntaban por qué fumaba. No quería saber nada del amor porque le habían roto el corazón demasiadas veces, pero se dejó encandilar por un par de ojos celestes y una sonrisa sincera. Decir que eran raros es desestimar el asunto, eran la pareja más rara que conocí nunca; se amaban más que nada en el mundo y al mismo tiempo podían odiarse profundamente. Fui su testigo de casamiento, no hubo celebración ni fiesta, simplemente fueron a una iglesia y dieron el sí; se subieron a un auto y se fueron a recorrer el mundo. Nadie los vio por años. Cuando los volví a encontrar, habían tenido un bebé y él ya no fumaba; cuando le pregunté porqué miró a su mujer y a su hija como si tuvieran todas las respuestas del universo y dijo "Encontré otra manera de matar el dolor."